En un mundo que a menudo presenta a la juventud como un conjunto de problemas o una simple etapa de transición, la Iglesia, inspirada por el Espíritu, nos invita a verla como un verdadero lugar teológico. Los jóvenes son «el ahora de Dios, que los quiere fecundos», nos recuerda el Papa Francisco. Es la certeza de que en sus anhelos, en sus luchas y hasta en sus contradicciones, Dios está presente y actuante.
Es en este sagrado terreno donde la Compañía de Jesús busca sembrar, guiada por la Preferencia Apostólica Universal de “acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador”. No caminamos delante para marcar un paso, ni detrás para empujar, sino al lado, en un diálogo sincero y respetuoso.
La Pastoral Juvenil Ignaciana (PJI) es nuestra apuesta para acompañarles en el discernimiento de su proyecto de vida, y en su compromiso por una sociedad más justa y fraterna. Somos un cuerpo apostólico que genera procesos, teje comunidad y abre horizontes de sentido desde la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. Nuestro centro es el joven, con su historia, sus sueños y sus clamores.